De acuerdo con el medio local El Heraldo, la caravana salió de la Gran Terminal de San Pedro Sula en el departamento de Cortés, el pasado sábado 15 de enero, pero su tamaño disminuyó luego de que varios migrantes se fueran quedando en el camino ante la dificultad del viaje.

De momento, un contingente policial y militar se mantiene frente a la caravana, con el objetivo de contenerlos y evitar que continúen su camino por Centroamérica.

El citado medio recalca que la primera caravana migrante registrada en 2022 disminuyó su tamaño en gran medida luego de un enfrentamiento entre los migrantes y las autoridades guatemaltecas, en el cual se registraron golpes y pedradas, dejando varios lesionados en ambos lados.

 

 

Algunos de los migrantes entrevistados indicaron que el enfrentamiento se originó luego de que agentes guatemaltecos solicitaran varios documentos de identificación y comprobantes de vacunación contra el COVID-19 y negaran de todas maneras el paso a quienes los presentaron.

Muchos de estos viajeros no cuentan con algunos de los papeles solicitados, e incluso se encuentran sin mascarillas durante su travesía, por lo que pidieron a las instituciones de derechos humanos y a las autoridades hondureñas y guatemaltecas facilitarles este equipo de protección, así como realizarles pruebas rápidas para detectar el virus.

Estas personas han pedido ayuda para continuar su camino, pues aseguran que regresar a sus países de origen no es una opción factible.

“Piden la cédula y aquí va, que las dos dosis de la vacuna, aquí van también ¿entonces por qué no nos dejan pasar?, llevo todo en regla”, declaró uno de los migrantes entrevistados por medios locales.

Mientras la mayoría de los migrantes decidió permanecer frente a las autoridades con la esperanza de que se les permita el paso, otros decidieron aventurarse por senderos ilegales, incluso si esto significa correr el riesgo de ser víctimas del crimen organizado que opera en el territorio.

Fuente: asere